miércoles, 15 de abril de 2009

La Bolsa de San Pablo es nuevamente un imán para los inversores argentinos

Sepa cuáles son las formas más usuales para invertir en ese mercado, que en lo que va del año generó ganancias para inversores locales cercanas al 40%


En poco menos de cuatro meses el Bovespa creció alrededor del 30% en dólares.

Con semejante incremento se convirtió en uno de los mercados que más se valorizó en el período, ya que sólo se vio superado por la bolsa de Shanghai (38%) y el RTSI de Moscú (35%).

Desde el punto de vista regional, las diferencias son también notorias, ya que salvo el IBG venezolano, que subió el 26,3%, o el IPSA de Santiago de Chile (23%), el resto de los mercados mostró subas mucho más moderadas.

Esta rentabilidad histórica sirvió de imán para que muchos inversores locales hayan movido parte de sus colocaciones a ese mercado.

¿Cómo invertir en Brasil?
Existen diversas formas de acceder a la bolsa paulista. Pero una de las más sencillas y accesibles es a través de los diversos fondos comunes de inversión (FCI) que son administrados por Sociedades Gerentes radicadas en nuestro país, bajo la supervisión de la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión.

En la actualidad existen más de quince de estos fondos, con crecimientos que llegan hasta el 40%, promediando abril, respecto de las cifras de fines de 2008.

Esta sustancial mejora hizo que recuperaran el brillo que tuvieran entre 2003 y 2007. Cabe apuntar que en este último año se convirtieron en una de las inversiones estrellas del mercado nacional, pues acumularon rendimientos superiores al 70%.

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martes, 14 de abril de 2009

"El oro es el único bien que se compra cuando hay miedo y codicia"

El que dijo estas palabras es Richard Russell, autor de las "Dow Theory Letters", quien agregó que es el único activo que, pese a todo, ha seguido en pie. La baja registrada en su cotización desde febrero es sólo una corrección temporaria ya que su atractivo no ha desaparecido


La cotización del oro se redujo en más de un 11% desde sus máximos de febrero, cuando superó los u$s1.000 la onza. Pero para algunos analistas, esta es sólo una corrección temporaria, ya que su atractivo no ha bajado en absoluto. Las próximas semanas pueden ser decisivas en tal aspecto.

En tal sentido, los futuros de oro en Estados Unidos trepaban luego de la festividad de Pascuas, a más de u$s900 la onza en medio de un ligero volumen el lunes, debido a que la caída del dólar y mercados accionarios más débiles impulsaron compras del metal como refugio.

Los futuros para entrega en junio subían el lunes u$s16,40, o un 1,9%, a u$s899,70 la onza en la división de metales COMEX de la Bolsa Mercantil de Nueva York.

Más allá de esta mejora de corto plazo, una explicación de la caída sufrida desde febrero puede encontrarse en el rally alcista de los mercados bursátiles en ese lapso, que sin dudas aplacó la fiebre compradora.

La opinión de los expertosSegún María Igartúa, en un artículo publicado por el medio español Cotizalia, “en las próximas semanas nos podemos encontrar ante un nuevo repunte, más si se confirman las palabras del analista George Soros del lunes pasado justificando las fuertes alzas del mes de marzo como un rebote dentro de un escenario bajista en Bolsa”.

Un elemento que será central en esta cuestión será el inicio de la temporada de balances de las corporaciones estadounidenses. Los analistas coinciden en que la nueva oleada de resultados trimestrales puede desatar de nuevo el pánico de los inversores si, efectivamente, las pérdidas se acercan a los niveles registrados en la Gran Depresión.

El oro ha sido aceptado como riqueza durante miles de años. Cuando todas las otras alternativas "han caído o se han vuelto sospechosas, el último activo que ha seguido en pie ha sido el oro”, aseguraba Richard Russell, autor de las Dow Theory Letters.

Para el autor, “el dorado metal no tiene equivalente ni deuda alineada a él. No necesita a los bancos centrales para asegurar su aceptación". Además, considera que es aceptado en todas partes, en cualquier cantidad, y que es una forma de indestructible y eterna riqueza.

Otra entidad que elevó sus pronósticos fue el banco JPMorgan, pues ubicó el precio en el 2009 a u$s960 la onza, desde los u$s831 estimados previamente, y su vaticinio para el 2010 lo acerca a u$s950 la onza.

"La inflación y la debilidad del dólar tiene que materializarse para justificar un oro por encima de los 1.000 dólares. Entre tanto, la amenaza de estos factores dará soporte a los precios", agregó el banco en una nota de investigación.

Y es que este metal precioso es un buen refugio en tiempos de crisis profunda, como la que se vive desde hace ya casi dos años. Además, cualquiera de los dos escenarios que se presenten a partir de ahora, tanto inflacionista como deflacionista, beneficia su cotización.

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lunes, 13 de abril de 2009

Diez mandamientos para evitar otro "cisne negro"

Nicholas Taleb, autor del libro "El Cisne Negro" da diez recomendaciones para elminar el riesgo de que en el futuro que se produzcan crisis financieras y económicas como la actual.

1. Lo que es frágil debe romperse cuando todavía es pequeño. Nada debería convertirse en algo demasiado grande para no poder quebrar. La evolución de la vida económica favorece a aquellos que tienen la máxima cantidad de riesgos ocultos -y en consecuencia, los más frágiles- a convertirse en los más grandes.

2. No se deben socializar las pérdidas y privatizar los beneficios. Cualquier cosa que necesite ser rescatada, debe ser nacionalizada. Cualquier cosa que no necesite un rescate debe ser libre, pequeña y capaz de soportar riesgos. Hemos conseguido combinar lo peor del capitalismo y lo peor del socialismo. En Francia, en los ochenta, los socialistas tomaron los bancos. En EE.UU., en la primera década del 2000, los bancos tomaron el Gobierno. Es surrealista.

3. La gente que ha conducido a ciegas un bus escolar (y ha tenido un accidente) nunca debería volver a conducir otro autobús. El establishment económico (universidades, reguladores, banqueros centrales, miembros de gobiernos, varias organizaciones repletas de economistas) han perdido su legitimidad tras el fiasco del sistema. Es irresponsable y estúpido volver a confiar en la habilidad de estos expertos para sacarnos del problema. En su lugar, debemos buscar gente inteligente con las manos limpias.

4. No dejar que alguien que tenga un bonus por incentivos gestione una planta nuclear -o su riesgo financiero. Lo más probable es que elimine cualquier atisbo de seguridad para mostrarle que hay “beneficios”, mientras afirma a la vez que su estrategia es “conservadora”.

Los bonus no incorporan los riesgos ocultos de las grandes quiebras. Es la asimetría del sistema de bonus la que nos lleva ahí. No hay incentivos sin desincentivos: el capitalismo se basa en premios y castigos, no solamente en premios.

5. Contrarrestar la complejidad con simplicidad. La complejidad de la globalización y la interconectada vida económica necesita ser contrarrestada por la simplicidad de los productos financieros. La complejidad económica es en sí misma una forma de apalancamiento: el apalancamiento de la eficiencia.

Estos sistemas complejos sobreviven gracias a la indisciplina y la redundancia; añadir deuda genera un peligroso y salvaje giro que no deja ningún margen para el error. El capitalismo no puede evitar las modas pasajeras ni las burbujas: las burbujas de la bolsa (como la de 2000) han resultado ser moderadas; las burbujas de deuda, son viciosas.

6. No des a los niños cartuchos de dinamita, ni siquiera si esos cartuchos llevan advertencias. Los derivados complejos deben ser prohibidos porque nadie los entiende y muy pocos de ellos son suficientemente racionales para conocerlos bien. Los ciudadanos deben protegerse de sí mismos, de los banqueros que les venden productos para cubrirse de riesgos, y de crédulos reguladores que escuchan a economistas teóricos.

7. Sólo los esquemas Ponzi deben depender de la confianza. Los Gobiernos no deberían necesitas nunca “reestablecer al confianza”. Los rumores que se suceden en cascada son producto de los sistemas complejos. Los Gobiernos no pueden parar los rumores. Simplemente debemos estar en condiciones de desmentir esos rumores y encararlos con solidez.

8. No dar más drogas a un drogadicto si tiene el síndrome de abstinencia. Usar el apalancamiento para curar los problemas de demasiado apalancamiento no es homeopatía, es negación. La crisis crediticia no es un problema temporal. Es estructural. Necesitamos rehabilitaciones.

9. Los ciudadanos no deberían depender de activos financieros o de consejos “potencialmente erróneos” de expertos para su jubilación. La vida económica debería desfinancializarse. Deberíamos aprender a no usar los mercados como almacenes de valor: los mercados no ofrecen las certezas que necesitan los ciudadanos normales. Los ciudadanos deben preocuparse por sus propios negocios (que pueden controlar) y no por sus inversiones (que están fuera de su control).

10. Hacer la tortilla una vez que el huevo esté roto. Finalmente, la crisis no puede arreglarse con pequeñas reparaciones, no más de lo que un barco con el casco roto puede arreglarse con pequeños parches.

Necesitamos reconstruir el caco con nuevos y materiales más fuertes; debemos rehacer el sistema antes de que el sistema se rehaga a sí mismo.

Debemos ir al capitalismo 2.0 de forma voluntaria, permitiendo que lo que debe romperse se rompa sólo, convirtiendo deuda en acciones, marginando al establishment de la economía y las escuelas de negocios, liquidando el premio Nobel de Economía, prohibiendo las compras apalancadas de compañías (leveraged buy outs), poniendo a los banqueros a hacer lo que debería ser su trabajo, recuperando los bonus de aquellos que nos han llevado donde estamos, y enseñando a la gente a navegar en un mundo con menos certezas.

Entonces veremos que nuestra vida ecológica se acerca a nuestro entorno biológico: compañías más pequeñas, una ecología más diversa y no apalancamiento. Un mundo en el que los emprendedores, no los banqueros, asumen los riesgos y en que las compañías nacen y mueren todos los días sin necesidad de ser noticia.

En otras palabras, un lugar más resistente a los cisnes negros.

Publicado el 08-04-2009 , por Nicholas Taleb. Financial Times