viernes, 31 de julio de 2009

Moody's redujo las calificaciones a dos de los mayores bancos de España

La agencia calificadora de riesgo apuntó contra BBVA y Santander, a quienes les bajó la nota de deuda, depósitos y fortaleza financiera por su exposición

La agencia Moody's Investors Service bajó el jueves algunas calificaciones a los dos mayores bancos españoles, por "las preocupaciones sobre el amplio deterioro de la economía española, a la que tanto BBVA como Santander están muy expuestos".

En una nota, Moody's dijo que redujo un escalón la calificación de la deuda senior y los depósitos tanto del banco BBVA como del Santander, a Aa2 desde Aa1. Al mismo tiempo recortó la fortaleza financiera de ambas entidades a B- desde B y la deuda subordinada a Aa3 desde Aa2.

En el caso de BBVA, la nota hace referencia también a la presión proveniente de dos mercados en los que está presente, México y Estados Unidos.

Respecto a Santander, alude al aumento de su exposición a Reino Unido y Estados Unidos, dos mercados que también hacen frente a importantes dificultades, según informó Reuters.

jueves, 30 de julio de 2009

¿Necesita Barack Obama un segundo plan de estímulo fiscal?

Los asesores económicos de la Casa Blanca creen que, sin mayores estímulos fiscales, el desempleo -que ya se aproxima al 10%- puede seguir en aumento haciendo aún más lenta y dolorosa la recuperación de la economía norteamericana. Qué opinan los especialistas sobre la medida

En medio de la recesión que vive la economía de Estados Unidos y la pérdida de popularidad que la nueva administración ha empezado a experimentar, el presidente Barack Obama se encuentra frente a dos problemas críticos: el aumento del desempleo y la profundización del déficit fiscal.


Intentar resolver el primero puede agravar el segundo, pero si no actúa frente a la creciente tasa de desocupación las aspiraciones de su partido para acrecentar su mayoría en las elecciones legislativas del 2010 se pueden esfumar.

Los asesores económicos de la Casa Blanca creen que, sin mayores estímulos fiscales, el desempleo -que ya se aproxima al 10%- puede seguir en aumento, haciendo aún más lenta y dolorosa la recuperación de la economía norteamericana y lastimando la credibilidad del Presidente.

El problema es que el apoyo del Congreso a un nuevo paquete de ayuda sería muy costoso en términos políticos ante un déficit fiscal cercano al 12% del Producto Bruto Interno (PBI) y una expansión de la deuda pública que puede llegar al 90% del PBI para el 2014.

Entre los argumentos más usados por los republicanos está que el plan de estímulo y rescate económico promovido por el Gobierno durante los últimos meses es equivalente a la suma ajustada por inflación del:
  • Plan Marshall para la recuperación Europea,
  • El proyecto del hombre a la Luna,
  • La Guerra de Corea,
  • La invasión a Irak y
  • El famoso New Deal, elaborado por Franklin Delano Roosevelt, para salir de la Gran Depresión

Por su parte, la consejera económica de la Casa Blanca, Cristina Romer ha sido enfática en señalar que dedicar todas las baterías en el corto plazo para reducir el déficit fiscal también puede acarrear problemas, más aún saliendo de una recesión profunda.

En este contexto, se abrió un gran debate nacional en el que muchas voces alertan sobre la necesidad de un segundo plan de estímulo fiscal destinado a los mercados laborales, aunque lo peor de la crisis económica y financiera ya parece haber quedado atrás.

El economista Nouriel Roubini, el gurú que anticipó la crisis subprime, expresó que, "de hecho, podríamos necesitar un estímulo fiscal a comienzos del próximo año o antes del fin de este año".

"Podría estar en el rango de u$s200.000 millones y u$s250.000 millones, no demasiado pequeño, no demasiado grande" ya que, si se diera este último caso, “los mercados financieros comenzarían a preocuparse por la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos, con graves consecuencias negativas para el mercado de bonos”, añadió.

Sin embargo, Roubini aceptó que "lo peor está detrás de nosotros en términos de condiciones económicas y fiscales", ya que la economía sigue contrayéndose, pero a un paso más lento.

La opinión de Warren Buffett
El “gurú de Omaha” señaló en una entrevista que el desempleo podría alcanzar el 11% y coincide con Roubini sobre la necesidad de ese paquete. "No estoy prediciéndolo, pero no me impresionaría", dijo sobre la cifra del desempleo.

"Vamos a salir de este año mejor que nunca. Los mejores días de Estados Unidos yacen adelante, pero no en la próxima semana ni próximo mes", resumió.

Buffett, el multimillonario fundador de Berkshire Hathaway, indicó que los estadounidenses sufrieron "un shock al sistema" por las dificultades económicas del último trimestre del año pasado, pero ahora comenzaron a repuntar.

"No nos encontramos en una caída libre, pero tampoco estamos en una recuperación", dijo el inversionista al programa "Good Morning America" de la cadena ABC.

"Perfectamente podría solicitarse un segundo paquete. No es una panacea. Un estímulo es lo correcto. Esperás que no se diluya", reflexionó el inversor.

Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía y profesor en la Universidad de Columbia, también está a favor.

“El problema fundamental es que el primer estímulo no es tan grande como aparenta por las reducciones de las compensaciones en los ingresos estatales. La red de estímulos es mucho menor que los estímulos publicados debido a las compensaciones estatales y los efectos locales”, explicó.

“Yo crearía un plan para compartir ganancias, en el que el Gobierno realice una compensación efectiva por el déficit en la recolección de impuestos estatales y locales que han ocurrido como resultado de la recesión y la caída”, afirmó.

La opinión del Gobierno
Los líderes estadounidenses deben estar abiertos a la posibilidad de su implementación para impulsar más la actividad, que aún sufre una hemorragia de empleos, dijo recientemente el líder de la mayoría en la Cámara de Representantes del Congreso, Steny Hoyer.

Para Hoyer aún es muy pronto para saber si el esquema de estímulo a dos años por u$s787.000 millones aprobado en febrero está teniendo el impacto deseado en la economía, que está en recesión desde diciembre del 2007.

"Ciertamente, es muy pronto ahora para saber si no está funcionando", dijo Hoyer. "De hecho, asumimos que lo está haciendo. Creemos que hay muchas personas que de otro modo hubieran sido despedidas, y eso no ha pasado", agregó.

"Pero debemos estar abiertos a ver si necesitamos acciones adicionales", sostuvo. El mes pasado, los empleadores eliminaron unos 467.000 puestos de trabajo, lo que envió la tasa de desempleo al 9,5%, récord en casi 26 años.

Sin embargo, se prevé que el panorama laboral empeore en los próximos meses. El presidente Barack Obama y muchos economistas predicen que aumentará arriba del 10 por ciento.

Por lo tanto, las sugerencias de un segundo estímulo han estado incrementándose ante las críticas de los republicanos que han argumentado que el primer paquete estuvo mal enfocado y derrochó dinero en programas que no favorecerán a la economía ni crearán empleos.

El secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner aseguró que el plan implementado en febrero tendrá su mayor impacto en la inversión en la segunda mitad de 2009. Además, no cree que en este momento se pueda decidir si será necesario avanzar en otro similar el próximo otoño.

"El programa de estímulo se diseñó para un período de dos años y el mayor impacto en la inversión llegará en la segunda mitad de este año", sostuvo en una entrevista organizada por un diario económico francés.

En cuanto a si confía en que la recesión finalizará en el último trimestre del año después de que la FED confirmara ayer su previsión de que la economía repuntará en el segundo semestre de 2009, Geithner respondió que todos los pronósticos de organismos privados "coinciden con esta percepción", pero puso de relieve que la labor del Departamento del Tesoro es "trabajar con todos los países" y que se hace lo suficiente para recuperar el crecimiento.

El Secretario recordó que la mayor fuente de debilidad se produjo en aquellos países donde hubo un rápido crecimiento del crédito, de los precios de la vivienda y un endeudamiento en el sistema financiero y que para poner en marcha "bases sólidas para la recuperación" hay que dejar que se complete el "proceso de ajuste".

La opinión del consenso
Apenas ocho de los 51 economistas encuestados por The Wall Street Journal acerca de esta posibilidad, dijeron que se necesitan más medidas de este tipo y sugirieron un gasto adicional promedio de unos u$s600.000 millones.

La mayoría de los economistas pronostica una tasa de desempleo de por lo menos 10% hasta junio del próximo año, la que caería a 9,5% antes de diciembre de 2010.

"Se acerca la madre de todas las recuperaciones sin empleo", manifestó Allen Sinai de Decision Economics. El economista, sin embargo, es partidario de dejar que transcurra el tiempo suficiente para que "los rezagos de las decisiones de política fiscal y monetaria se puedan "sentir en todo el sistema".

Al igual que la mayoría de los economistas sondeados, Sinai indicó que el grueso del paquete de estímulo no surtirá efecto hasta 2010.

Nicholas Perna, de Perna Associates, uno de los partidarios de una nueva ronda de ayuda, dijo que hay razones de peso para ello. "La más evidente es la necesidad de compensar la gran presión fiscal que recién empieza debido a los aumentos de impuestos de los gobiernos estatales y locales y los recortes de gastos para tratar de equilibrar sus presupuestos", aseveró.

Algunos economistas esgrimieron otros motivos para oponerse a un nuevo estímulo. Más de un tercio dijo que el paquete fiscal tendrá un efecto limitado en la economía, mientras que el 6% manifestó que el estímulo ha perjudicado a la economía.

El director del Consejo de Asesores Económicos bajo la presidencia de Bill Clinton, Martin Baily, es claramente enemigo de tomar esta medida.

“Ya que la economía está ganando terreno, no creo que sea momento para un segundo estímulo. Además, el primero no ha tenido tiempo de funcionar todavía; aún sigue en curso. Si la economía empeora más de lo que se espera (en otras palabras, si el PBI declina rápidamente durante el tercer y cuarto trimestre de este año) entonces será momento de formularlo, el cual yo haría mediante devoluciones fiscales”, explicó.

“La razón de mi renuencia a crear un segundo paquete ahora es porque las proyecciones del déficit en el presupuesto son espantosas y hasta cierto punto podemos encontrar dificultades en su financiamiento. Como precaución, deberíamos ahorrar lo que queda del dinero del TARP (Programa de Alivio para Activos en Problemas, por sus siglas en inglés) para el sector financiero”, amplió.

Para Arnold Kling, ex economista de la junta de la Reserva Federal, “una parte muy reducida del estímulo tendrá efectos este año, así que si intentan mostrar empíricamente que está o no funcionando, no les será posible porque ha pasado muy poco”.

“Si los economistas lo estuvieran diseñando, lo harían de tal forma que comenzara a funcionar pronto, pero sea cual sea la razón, la administración decidió que fueran los líderes en el Congreso quienes llevaran a cabo estas políticas. Estos se enfocaron más en lo que les beneficiaría a ellos políticamente hablando que en lo que pondría de nuevo en marcha a la economía”, sostuvo.

Por último, Mark Sandy, Director de Economía de Moody's Economy.com explicó que “sería prematuro llegar a la conclusión de que necesitamos otra ronda de estímulos. Creo que los que están en vigencia están funcionando de forma muy apegada a lo esperado, pero esto no significa que los legisladores no deban estar planeando algo. Las posibilidades de que necesitemos otra ola de esfuerzos en las políticas para rescatar la economía para 2010 son altas, pero antes debe crearse un balance”.

Sandy fue contundente al afirmar que “el riesgo de todo esto es que los inversionistas a nivel mundial están preocupados de que estemos manejando déficits enormes; si se sublevan, entonces las tasas de interés se elevarán y se nos invalidará cualquier beneficio de otro estímulo”.

“En realidad, deberíamos concentrarnos en la moderación de las ejecuciones hipotecarias: el Presidente ha puesto en marcha un plan bastante agresivo y no parece estar funcionando, y si los precios en las viviendas están cayendo, la economía no va a llegar a ningún lado”, concluyó, no sin razón, Sandy.

miércoles, 29 de julio de 2009

¿Qué escenarios prevén los especialistas ante la fuga de capitales?

El rumbo de las finanzas en lo que resta de 2009 estará determinado por la combinación de variables claves como el tipo de cambio. Qué previsiones existen sobre un posible stress cambiario y por qué los analistas hablan de un “surfeo económico”

Comprar dólares, invertir en bonos y acciones o mantener los plazos fijos, serán algunas de las decisiones que deberán tomar los ahorristas en los meses que restan de 2009. Sin embargo, la realidad económica resulta compleja y es por eso que los especialistas señalan diferentes escenarios que pueden tener lugar en la Argentina.

Para ellos, buena parte de las decisiones estará en manos del Gobierno, que tendrá poco margen de elección si la fuga de capitales regresa a los niveles de junio. También dependerá de los controles cambiarios, la emisión monetaria para el Tesoro, el crédito y la confianza sobre la economía.

Los motivos por los que se debe hacer hincapié en el tipo de cambio y la balanza comercial, junto con los aspectos más importantes para comprender el devenir financiero, en el mapa de ruta elaborado por economistas.

Cuáles son los escenarios posibles
Una de las formas de orientar a los inversores, es establecer diferentes marcos que permitan anticipar la situación financiera. Así, el diálogo, las negociaciones, la fuga de capitales y el tipo de cambio, son los ejes que establecen los límites de cada una de las alternativas que marcarán la realidad de los próximos meses.

En Standard &Poor’s delimitaron tres posibles caminos que podría tomar la Argentina. Una primera posibilidad es aquella en la que el Gobierno “mantiene la misma dirección, solamente con modificaciones menores”. De acuerdo con la calificadora, hay grandes probabilidades de que el Ejecutivo se incline en este sentido, ya que a pesar de que se efectúen ciertos cambios en el Gabinete, estos no serían profundos.

Asimismo, desde la calificadora destacaron que “la combinación de un mayor acceso al financiamiento -de acreedores voluntarios-, políticas macroeconómicas más consistentes y una mayor credibilidad en las estadísticas económicas, podría ayudar a sostener la confianza y evitar una pérdida de la calidad crediticia, si adoptan las medidas más temprano que tarde”.

Es decir, que el primer posible esquema, de no mediar un cambio en el rumbo de la economía podría marcar “el debilitamiento de las condiciones económicas” y “continuarían disminuyendo las opciones de la administración”. Por consiguiente, la combinación de un “entorno económico cada vez más complejo y un balance desfavorable de las fuerzas políticas para la administración, colocarían a Argentina en una senda más riesgosa”, señalaron desde S&P.

Básicamente, dependerá de la lectura que se realice de los resultados de las elecciones legislativas y de la continuidad o no del “elemento sorpresa” que caracterizó la actual gestión con respecto a las decisiones más importantes sobre las finanzas y la economía en general, como fue el traspaso de las AFJP al Estado.

Aún en medio de la salida de capitales, el segundo escenario mencionado por S&P sería el marcado por una “moderación de las políticas”, que se caracterizaría por mayor diálogo con los sectores. En términos económicos, un acercamiento se traduciría en una posición más sostenible para el país.

En este sentido, Jorge Todesca de Finsoport, coincidió con la calificadora: “De lograrse un diálogo exitoso entre el Gobierno y los demás sectores, al igual que si se realizan cambios en el INDEC y se llega a un acuerdo con el Club de París y los holdouts, la Argentina no tendría problemas en terminar sin sobresaltos el año aunque presentaría una pequeña caída en las reservas”.

El economista destacó que, por el contrario “en caso de fracasar las negociaciones con el campo, de aplicar parches al Instituto de Estadísticas, el escenario para el país será más complejo en materia económica”.

Finalmente, el tercer marco que prevé S&P está caracterizado por una “radicalización de las políticas; un intento drástico de recuperar margen de maniobra fiscal”. En este punto, el Estado intervendría con fuerza, pero resulta menos viable dado que el Gobierno no retuvo el control del Partido Justicialista.

Al ser consultado sobre esta posibilidad, el economista Aldo Abram de Exante explicó que “los escenarios que tenemos por delante no son tan malos como los que teníamos antes de las elecciones. En aquel momento se presentaban dos caminos posibles; uno de ellos es el que mostraba al Gobierno fortalecido, caso en el que se esperaba un mayor avance del Estado sobre la economía, los medios y la Justicia. El segundo escenario, era el que dejaba al oficialismo fuertemente derrotado y producía una crisis institucional”.

”Hoy, en cambio, las opciones son mejores. A pesar de eso, más que hablar de ‘proceso de diálogo’ yo prefiero hablar de negociación”, subrayó el economista. Desde su punto de vista “la gobernabilidad va a surgir del consenso que se pueda lograr con los legisladores y los partidos políticos. Otra de las cuestiones que merece atención es que la oposición no debe perder de vista cuál es el funcionamiento de las instituciones, porque si una ley se termina cuando se sanciona otra, no dependerá entonces del Ejecutivo, sino del Congreso la tarea de llevarla adelante”.

En tanto, para M&S Consultores, la principal incógnita al momento de realizar revisiones es la recuperación del nivel de actividad. En ese sentido, destacaron que “la política económica 2009 - 2011 se irá metamorfoseando a partir de las tendencias que vayan registrando las variables macroeconómicas claves”.

En ese punto mencionaron “la fuga de capitales, el superávit comercial y el tipo de cambio, las necesidades de financiamiento fiscal y el nivel de actividad”. Al mismo tiempo, definieron que tendrá lugar un “surfeo económico”, que es la voluntad de hacer equilibrio para que la economía llegue con el menor número de complicaciones al final del mandato.

Más allá de esa visión macro, puntualizaron otros pronósticos: “lo que no se hizo en los últimos seis años no se hará en los próximos dos; quedó descartado un giro de la política económica. El Gobierno es lo que mostró ser en el mandato y medio que pasó; en los próximos dos años ni la inversión ni la creación de empleo tendrán un papel relevante; como en todo surfeo, terminará quedando una mochila para la próxima administración”.

Es por este motivo que la política económica que viene será una mezcla de condimentos dentro del status-quo y “no se abandonará la veta de los controles; en algunos casos puede llegar a profundizarse”, según indicaron los analistas.

Habrá una combinación de elementos en las decisiones económicas de cara al próximo período, “se mezclarán condimentos semi-ortodoxos por ejemplo, revisar el INDEC o ensayar una propuesta de arreglo de la deuda pública que sigue en default”.

A su vez, pueden participar decisiones “neo-heterodoxas orientadas a recomponer la liquidez de la economía: por ejemplo, ir a dosis crecientes de emisión monetaria al margen de lo que se emita por comprar el superávit del comercio exterior. Y no puede descartarse que se superpongan un acuerdo con el Club de París con más controles cambiarios”.

En esta compleja receta, la clave de la tendencia cambiaria del surfeo será el resultado de “la carrera entre el superávit comercial y la fuga de capitales; determinará por un lado el nivel de stress que mostrará el mercado cambiario y, por otro, el nivel de liquidez y de actividad de la economía”, según sintetizaron.

La clave: la fuga de capitales
Las variables a tener en cuenta al momento de analizar las perspectivas financieras son muchas, pero una de ellas es crucial; la salida de capitales. Ante la falta de señales de previsibilidad, el resguardo en dólares continúa siendo una importante opción para los ahorristas.

Tanto es así que desde M&S destacaron que junto con el tipo de cambio y el superávit comercial, la fuga del dinero del sistema es uno de los factores que resultarán determinantes en los próximos meses del año.

De acuerdo con el análisis de la consultora “si la fuga de capitales se disparara por arriba de u$s1.000 M por mes -como ocurrió en junio pasado-, no habrá colchón de superávit para financiarla. El Gobierno no tendrá demasiado margen para dar pasos en falso”.

En este punto, la salida “difícilmente baje del piso que parece haberse armado en torno a esa cifra. Es una demanda de dólares que tiene una raíz en buena medida minorista poco sensible a noticias puntuales o a mejoras de expectativas transitorias”.

Según la evaluación de M&S en el corto plazo, el mejor escenario sería un empate que aleje la probabilidad de un stress cambiario fuerte pero dificulta la recomposición de la liquidez.

En tanto, Abram opinó que “la fuga de capitales impacta en la economía de una manera distinta de lo que la mayoría de la gente imagina. Cuando se habla de eso, muchos creen que se trata de una persona con una valija en Ezeiza a punto de dejar el país y, en realidad, somos todos los ciudadanos que ante la incertidumbre compramos dólares, no consumimos y por lo tanto se genera un impacto directo en la demanda interna. No invertimos, simplemente guardamos el dinero en el placard”.

”En suma, esto provocó una tendencia recesiva que comenzó en los últimos meses de 2008. Posteriormente, esa curva comenzó a atenuarse. Puede que la Gripe A haya complicado un poco las cosas, pero lo cierto es que la salida de capitales parece atenuarse”, evaluó el economista de Exante.

En ese sentido, Todesca afirmó: “Parecería que en el último mes disminuyó un poco fuga, si bien aún no contamos con los datos oficiales. Si uno considera también el saldo positivo de la balanza comercial que fue en el primer semestre de u$s9.000 M, y se suman otros u$s6.000 M según se estima para el segundo, con un saldo anual de u$s15.000 M, si la fuga bajara a u$s1.300 M tendríamos un escenario optimista y posible”.

Las perspectivas sobre el tipo de cambio
La suba administrada del dólar por parte del BCRA, genera cierta previsibilidad que hace que la mayoría de los analistas vean a la moneda norteamericana cotizar en torno a $4 en diciembre.

Sin embargo, desde M&S Consultores remarcaron que “$4 luce ‘bajo’ si se lo mide contra la actual salida estructural de capitales. Hoy no hay incentivos macro –financieros para que la gente no siga comprando dólares -por ejemplo, la tasa de interés que se paga por los depósitos en pesos es demasiado baja-. Así, $4 es claramente insuficiente para desincentivar la fuga”.

Aún teniendo en cuenta este dato, comentaron que “para el comercio exterior no es un mal tipo de cambio. Más allá de realidades sectoriales puntuales, un tipo de cambio en torno a $4 se ve razonable para exportar y para competir con la importación. Esta afirmación está atada a que el clima ayude para que la cosecha que viene sea buena, a que los precios internacionales se sostengan y a que no reboten de golpe las importaciones que están bajísimas por la recesión y los controles”.

Es decir, “es un tipo de cambio razonable porque no presenta atraso manifiesto aunque es inestable, y está agarrado con alfileres” y agregaron que “en una comparación clave con Brasil tampoco es un mal dólar para un real en torno a 2 pesos. Por supuesto que $4 se quedaría corto si el real volviera a saltar al entorno de $2,50 como sucedió hace apenas unos meses atrás”.

Así, los rumbos demarcados por los especialistas advierten las principales variables que deberán ser tenidas en cuenta a la hora de analizar el futuro de la economía. Los escenarios, demarcados por los límites del diálogo y la revisión de políticas, se cristalizarán o no dependiendo no sólo de la voluntad del Gobierno, sino también de múltiples factores entre los que se encuentran la calidad institucional, y las estrategias de la oposición.