miércoles, 22 de julio de 2009

Ben Bernanke le ganó a Jean Claude Trichet 75% a 54%

Es el grado de aprobación que los presidentes de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo recogieron de una encuesta global

Los inversores alrededor del mundo aprueban la gestión de Ben Bernanke al frente de la Reserva Federal, según la primera encuesta global trimestral de Bloomberg. Además, apoyan firmemente su reelección y creen que la economía mundial está en el buen camino para recuperarse.

Hasta el 75% de los encuestados tiene una opinión favorable hacia el presidente de la Fed, muy por encima del 54% que apoya las decisiones de Jean Claude Trichet, presidente del BCE, o el 50% que aprueba las de Mervyn King, gobernador del Banco de Inglaterra. El gobenador del Banco Popular de China, Zhou Xiachouan, sólo ha contado con el apoyo del 42% de los participantes en el estudio.

El aplauso a Bernanke es tan unánime que incluso ha sacado mejor nota que el resto de banqueros centrales en sus propios países o regiones. Además, casi 3 de cada 4 creen que se ha ganado un segundo mandato al frente de la Fed a partir de 2010, cuando termina el actual.

La primera encuesta global de Bloomberg se ha realizado entre inversores de los seis continentes. En concreto, se han entrevistado a 1.0776 suscriptores de la agencia entre el 14 y el 17 de julio.

En cuanto a otros personajes relevantes de la crisis, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, ha contado con la aprobación del 57% de los encuestados, aunque en Estados Unidos sus resultados han sido negativos.

Por el contrario, tan sólo el 32% de los europeos han suspendido su actuación, mientras que en Asia la cifra se reduce hasta el 24%.

Optimismo sobre la economía mundial
En cuanto a la economía global, los inversores son optimismo sobre la marcha de la misma.

Así, el 61% de los entrevistados considera que la economía está estabilizada o mejorando.Por regiones, los inversores asiáticos son los más optimistas de todos. Más del 75% de ellos cree que la economía mundial se está recuperando, mientras que en Europa el porcentaje se reduce al 62% y en EE.UU. al 50%.

Por otro lado, más de la mitad de los encuestados espera que los tipos de interés suban en los próximos seis meses como consecuencia de la recuperación global de la economía.En cuanto a la economía estadounidense, los consultados ven la recesión como el mayor riesgo al que se enfrenta en los próximos dos años, por encima de la inflación.

En concreto, el 61% de los encuestados cita la recesión como la principal amenaza, en contraste con el 37% que lo piensa del aumento de precios.

Los problemas de la banca
El optimismo relativo sobre la economía también se traslada al sector financiero estadounidense, epicentro de la crisis. Así, más de tres cuartas partes de los inversores consultados creen que las entidades estadounidenses estarán mejor de aquí a un año, aunque sólo el 2% cree que estarán completamente sanas. Los que creen que estará peor son apenas el 10%.

Menos benévolos son los inversores con los bancos europeos, ya que un 23% considera que su condición se deteriorará en el próximo año.

martes, 21 de julio de 2009

Polémica decisión del gobierno despierta al mercado negro del dólar

Desde mediados del 2007 se fugaron del país más de 40.000 millones de dólares. Ese dinero no se volcó ni al consumo ni a la inversión, y explica buena parte de la retracción del nivel de actividad. Se fue a cuentas del exterior, a cajas de seguridad o simplemente al colchón.

La magnitud de la cifra impacta por sí sola, pero es mucho más impactante si la fuga se concretó en un contexto de controles crecientes de parte de las autoridades económicas.

Desde octubre del año pasado, y en forma conjunta, tanto la AFIP, como la Comisión Nacional de Valores (CNV) y el Banco Central (BCRA), desplegaron toda su artillería para tratar de encauzar formal e informalmente al mercado, con dudosos resultados.

Nadie olvida las presiones que se ejercieron sobre las mesas de cambio de las principales agencias y bancos, para evitar la concreción de operaciones de cierto volumen. Como así también las restricciones impuestas a las importaciones, para reducir la demanda de billetes.

Ahora la mira se pone sobre el comprador hormiga, el minorista, que se vuelca al dólar ya que sin ser un experto en el tema, sabe que es una de las formas más simples de evitar que se evaporen sus ahorros.

Es que la AFIP y el BCRA están estudiando un “novedoso sistema” para cortar dicha fuga, a través de trabas burocráticas que compliquen el acceso al mercado.

La medida apuntaría a las personas y empresas, quienes se verían obligadas a demostrar que están en regla ante la agencia de recaudación, es decir que sus pesos provienen de ingresos declarados.

El responsable de la AFIP, Ricardo Echegaray, explicó que “con el vencimiento del acuerdo fiscal, comienza un nuevo ciclo en el que la evasión impositiva será sancionada cuando los contribuyentes ocultan rentas al Fisco y después salen a comprar divisas”.

“Ahora estamos instrumentando un procedimiento de control que permitirá combatir la evasión impositiva de aquellos que compran divisas sin tener un respaldo económico que hayan exteriorizado como contribuyentes ante el Fisco. Esta política busca dar mayor certeza y transparencia”, planteó Echegaray.

Rodrigo Alvarez, de Ecolatina, le confió a iProfesional.com: “No voy a discutir la racionalidad de la medida, porque sería lógico que las personas que no pagan sus impuestos no tengan el mismo acceso a la compra de divisas. Pero creo que la medida apunta a la fuga de capitales, y los controles del Gobierno hacen más explícita la situación, por lo tanto podría profundizar la fuga.

“Esto se debe a que se deja en descubierto una preocupación y la población incrementa su interés y así buscará cubrirse en la compra de divisas. De todas formas, considero que será un paliativo temporal”, concluyó Alvarez.

En su versión de máxima, el estudio incluía la creación de un Certificado de Operación Cambiaria (COC), con validez de 1º días. Pero la iniciativa no prosperó.

“No es un control de cambios, lo niego categóricamente, el contribuyente va a seguir comprando dólares como lo hizo hasta ahora, con el máximo de 2 millones que establece el Banco Central”.

Con esas palabras, Echegaray, buscó disipar los rumores sobre la instalación de un sistema que restrinja las operaciones en el mercado cambiario.

Es que medidas de este tipo sólo impulsarían de inmediato la recreación de las tan conocidas “cuevas” en el microcentro porteño.

Un avezado operador del mercado, que está al frente de la mesa de cambios de un banco nacional, expresó que “el solo anuncio de estas medidas es una pésima noticia para el circuito financiero, ya que pone en pie de alerta a todos aquellos que durante años operaron al margen de la legalidad”.

Según el proyecto, los bancos y agencias de cambio deberán utilizar un sistema a través del cual se registrará cada operación, que se cruzará con los datos patrimoniales del individuo o empresa que “le permitirá a la AFIP generar un disparador de investigación en caso de inconsistencias, para llevar a cabo una fiscalización en tiempo real”

También se estudia determinar para cada cliente un importe en pesos para realizar operaciones cambiarias.

El mismo operador explicó que “este tipo de controles genera consecuencias totalmente diferentes a las propuestas: exacerba la fuga, pero también tienen su lado positivo, ya que generarán empleo, pues retornarán viejos conocidos nuestros: los arbolitos. Eso sí, difícilmente su trabajo sea en blanco”.

lunes, 20 de julio de 2009

La fuga de capitales agrava la recesión y lleva al Gobierno a un callejón sin salida

La salida de divisas acorrala a la administración K y la deja con muy poco margen de acción. La economía se seca. Llegan vencimientos de deuda y el país no tiene crédito externo. Analistas explican qué pasará en los próximos meses y qué sector aparece nuevamente en la mira para “salvar la caja”


La fuga de capitales no cesa y es de por sí el problema más grave que enfrenta el Gobierno.

En lo que va del año, salieron del sistema unos u$s10.000 millones, cuando el superávit primario (ingresos menos egresos) fue apenas de $6.000 millones y prácticamente se extinguirá en el segundo. En 2008, dicha cifra había sido tres veces superior.

El tema es grave, dado que la dolarización seca la economía del país, deja sin resto al sector público a la hora de incrementar reservas y de proveer liquidez al mercado financiero. En definitiva, reduce la cantidad de dinero disponible para que los bancos presten al sector privado, alargando aún más la recesión por la que transita el país.

Para el economista Carlos Melconian, de M&S Consultores, el nivel de actividad del tercer trimestre puede ser peor que el del segundo porque “la fuga de capitales sigue alta, el consumo empieza a sentir la sequía monetaria y la inversión privada está totalmente parada”.

En igual sentido, Aldo Abram, titular de la consultora de Exante, sostuvo a iProfesional.com que “la dolarización tiene un impacto adicional en las cuentas públicas al disminuir la recaudación”. Se agrava el problemaHasta la crisis del campo, el único comprador de divisas era el Banco Central, que como contrapartida emitía pesos que volcaba al mercado y alimentaba así al circuito monetario.

Desde abril de 2008 la situación cambió radicalmente: el sector privado desplazó al BCRA en la compra de divisas y dejó a la entidad con poco margen de maniobra para inyectar pesos al sistema.

"La fuga de capitales empezó en el 2007 y se acentuó en el 2008 con el problema del campo en marzo, con la expropiación de las AFJP en octubre y el acto eleccionario de este año", afirmó Abel Viglione, analista de FIEL a iProfesional.com.Los u$s43.000 millones que salieron desde mediados de 2007 equivalen a una pérdida anual del 8% del Producto Bruto Interno.

El pico más alto se dio en el segundo trimestre de 2008. A partir de entonces, la situación pareció descomprimirse durante los primeros meses de 2009, pero en junio volvió a encenderse la alarma, fiel reflejo de que el problema de fondo subsiste y más aún, tiende a agravarse, a pesar de los estrictos controles de AFIP, CNV y Banco Central sobre los grandes compradores.

Esta vez, el detonante fue "la incertidumbre que trajo las elecciones", tal como subrayó Abram. Los diferentes economistas consultados por iProfesional.com estimaron que la fuga de divisas durante junio osciló entre los u$s2.200 y u$s2.400 millones, por lo que el semestre habría concluído con un monto que rondaría entre los u$s9.800 y los u$s11.500 millones.

“En junio, la fuga terminó en u$s2.400 millones y el BCRA debió vender más de u$s800 millones para que el dólar no suba”, explicaron desde la consultora dirigida por Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo.

¿Quién se lleva el dinero?Según Economía y Regiones, la consultora que conduce Rogelio Frigerio nieto, la salida de capitales del sistema es consecuencia de las expectativas negativas de los agentes económicos y del clima de desconfianza que impera en la actualidad.

“En realidad, mucha gente tiene la imagen de que la fuga de capitales está representada por un hombre rico con una valija llena de dinero que va a dejar el país, pero en realidad es algo mucho más amplio y tiene que ver con la incertidumbre sobre las futuras acciones del Gobierno”, explicó el director de Exante.

El analista agregó que "la mayoría de los argentinos, ante el temor optan por ahorrar, retirar los depósitos y comprar dólares para dejarlos en el placard o en cajas de seguridad. Esta medida tiene como principal costo una caída en el nivel de la producción, básicamente porque se estanca el consumo”.

Hoy en día, merced a los controles que ejerce la Secretaría de Comercio Interior sobre las mesas de dinero y las propias compañías para evitar la compra, el movimiento de billetes se explica por la demanda minorista.“La fuga de capitales es hormiga”, dijo el economista Orlando Ferreres. “Es la gente que los adquiere en las casas de cambio, pero no solamente en la calle San Martín, sino en cada provincia y en cada pueblo”, agregó.

Uno de los grandes canalizadores de los fondos que emigran es la República Oriental del Uruguay. En el último año, los depósitos de no residentes, dentro de los cuales se estima que un 90% es de residentes argentinos, creció un 40 por ciento.

Cabe apuntar que esta suba supera en casi diez puntos al crecimiento registrado por los plazos fijos en esa moneda radicados en bancos argentinos.

A ello debe sumarse la fuerte presencia de colocaciones de no residentes en cajas de seguridad, situación por la cual se está ante una virtual ocupación del 100% de la capacidad instalada, tanto en una como en la otra orilla del Plata.

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