lunes, 18 de mayo de 2020

¿Será la crisis actual igual o peor que la de las hipotecas subprime del 2009?





Desde el mismo momento en que se desató la pandemia del Covid-19 el mundo entero ingresó en un escenario de desconcierto generalizado, pues por primera vez en muchas décadas se enfrenta a una crisis cuyo origen es eminentemente sanitario. 

Esta es la gran diferencia respecto a las anteriores, como la del 30 o la de 2009 cuyos orígenes fueron inicialmente exclusivamente financieros.

En este contexto, lo que sí surgió como un común denominador por parte de un buen número de gobiernos, el establecimiento de diferentes formas de aislamiento social y la provisión en mayor o menor grado de asistencia financiera a empresas y personas, con la intención de tratar de sostener de alguna manera un mínimo nivel de actividad económica.

Todo ello en un contexto en el que prácticamente todos los indicadores económicos se derrumbaron, al tiempo que se dispararon los niveles de desempleo.

Si bien esta es la foto de la situación actual, si alguien tratara de imaginar como sigue la película, esta podría llegar a catalogarse en el mejor de los casos como una de suspenso y en el peor de los casos de terror.

El porqué de esta afirmación se basa en que existen pocos antecedentes sobre crisis de estas características.

Para peor, esta es de carácter cíclico y no sistémico, su capacidad de destrucción es mucho más abrupta, castigando tanto a la oferta como a la demanda.

Tanto es así que algunos analistas consideran que no ha existido una experiencia colectiva global tan traumática como la actual desde la II Guerra Mundial (1939-1945)

En este escenario, es previsible que la actual caída del nivel de actividad llevará a la quiebra de muchas empresas, dejando sin empleo a millones de personas en todo el mundo, con el consiguiente impacto sobre las economías familiares y sus patrimonios.

Este previsible default del sector privado podría provocar una nueva crisis en el sector inmobiliario debido a la ejecución de las hipotecas por falta de pago y una caída en los fundamentos del los bancos en lo que hace a la calidad de sus activos y rentabilidad. Es en este punto cuando el problema podría dejar de ser solo sanitario, para pasar a ser financiero.  

Es por ello que su rol podría ir cambiando con el transcurso de los meses, pues si bien hasta ahora actuaron como canales de distribución de los fondos de ayuda, de agravarse esta situación podrían ser ellos mismos los demandantes de ayuda gubernamental.

De esta manera se repetiría el problema de la crisis de 2008 en la que pese a la enorme cantidad de dinero que se emitió, este no circuló por la desconfianza reinante. Ahora el problema es que no sabemos cuándo parará la pandemia. Y es aquí donde la película es de suspenso.

En este contexto, la gran pregunta que tienen los economistas sobre la mesa es la forma que tomará la recuperación: ¿Tendrá una ‘V’ o una ‘U’? o adoptará la forma mas temida y será una ‘L’?. Entonces si, la película sería de terror, pues de ser así la recesión podría ser prolongada. 

Con algunos matices y bastante incertidumbre, la recuperación en ‘V’ podría ser el escenario más probable para la mayoría de los países, bajo el supuesto fuerte de que las políticas económicas son acertadas. .

Según los analistas, la actividad económica podría comenzar a recuperarse si todo va bien a partir del tercer trimestre de 2020. Pero todo dependerá, una vez más, de la evolución de la pandemia y del tiempo que el mundo se acomode a la “nueva normalidad”.

Pero cuidado, ya que un rebrote de la pandemia podría dar lugar a una recuperación en forma de ‘W’, aunque con un retroceso del PIB menor en la segunda caída.

Otro punto que está claro es que la recuperación no será igual para todos los sectores y empresas. En unos será más lenta que en otros, y posiblemente no todos vuelvan al nivel de actividad inicial, como consecuencia de los cambios en los patrones de consumo, en la organización de la producción y la logística.

Y aquí también jugará un rol preponderante el sistema financiero y la actitud que adopte frente a los nuevos desafíos. En tal sentido, una vez más se debe analizar cual es la situación en términos de liquidez, solvencia y rentabilidad. 

Hoy lo que sobra es liquidez, pero en caso de que comience a disminuir, nuevamente será clave la asistencia gubernamental para mantener en funcionamiento la economía y ello dependerá de hasta cuanto pueden seguir emitiendo y de las garantías que puedan otorgar.

En lo que hace a la solvencia, si bien hoy no está amenazada, será clave seguir de cerca la duración de la pandemia y la forma en que esta impacte sobre las empresas y las familias, ya que a su vez impactará en los activos de los bancos, debido a lo que se supone será un aumento descontrolado de la mora.

A manera de ejemplo, el banco Morgan Stanley estima que la tasa de morosidad se multiplicará por dos y el nivel de impagos podría crecer en forma exponencial.

De ser así, obligaría a los bancos a cubrir sus pérdidas con grandes dosis de dinero, por lo que la rentabilidad, que ya venía en baja en el primer trimestre, se vería seriamente afectada.

La cuestión es si tendrán suficiente capital, es decir solvencia para absorber el deterioro si -como sucedió en la crisis financiera- las provisiones y las consiguientes pérdidas son mucho mayores de las que esperan. Ahí existen muchas dudas. 

Entonces sí, el problema pasaría a ser financiero y los afectados seríamos todos. Gracias.  

jueves, 14 de mayo de 2020

¿En que lugar se ubica Argentina en el ranking mundial de defaults?





Ante la posibilidad cierta de que Argentina incurra en un nuevo default de su deuda, vuelve a la memoria colectiva lo sucedido a fines de 2001 y principios del año siguiente, cuando en un clima de jolgorio el por entonces efímero presidente Rodriguez Saa anunció ante un Congreso eufórico que se declaraba la cesación unilateral de pagos.

Debieron pasar varios años para que otra crisis, esta vez ajena, nos hiciera rememorar esos momentos. Se trataba de la ampulosa crisis griega, que puso en jaque a la poderosa Eurozona.

Si bien ambos acontecimientos de impago fueron los más voluminosos en cuanto al monto declarado, para desilusión de muchos ni Grecia ni la Argentina son las naciones con más crisis de deuda externa a lo largo de la historia.

En tal sentido, el país que más crisis de deuda externa ha tenido a lo largo de la historia es España, con 14 crisis relacionadas con compromisos financieros.

Así se desprende de un ranking de países con más defaults desde el siglo XVI (o su independencia) elaborado a partir de datos compilados por Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, de la Universidad de Harvard, y otros investigadores.

A España le siguen en orden de eventos Venezuela y Ecuador (con 11); Brasil (con 10), y Costa Rica, México, Perú y Chile (con 9), en tanto que hasta ahora Argentina figura bastante más abajo, con 8 eventos, por ahora y Grecia con 6.

En cambio, la Argentina si ostentó por algunos años el triste  récord de haber tenido el cese de pagos más grande la historia. Ocurrió precisamente en 2001, cuando no se cumplió con un pago de deuda equivalente a u$s77.000 millones, hecho considerado hasta ese momento por economistas como Jill Hedges como el default soberano más grande de la historia.

Sin embargo, algunos años después, la nueva marca la estableció Grecia en 2010, cuando quebrado por la crisis financiera que estalló en 2008, declaró un default por unos u$s276.000 millones. Se trató de una reestructuración que estuvo bajo los auspicios de la Unión Europea y el FMI.

De todas maneras, los economistas creen que es muy difícil hablar del "mayor default de la historia", ya que es complicado comparar cesaciones de pagos del pasado, en monedas cuyos valores son difíciles de actualizar, con las más recientes. Ahora el monto en juego ronda los u$s66.000 millones, es decir por debajo del impago de 2001

¿Cuál fue el primer default de la historia?

Demás está decir que la opción de declarar un “pagadiós” no es novedosa, ya que el incumplimiento del pago de una deuda es, al parecer, tan antiguo como la historia misma.

Los economistas ubican en Grecia la primera forma de default registrada, en el año 377 antes de Cristo, cuando una decena de polis -ciudades griegas- decidieron no cumplir con sus obligaciones financieras.

Sin embargo, la mayoría de las crisis de deuda en la Antigüedad se resolvieron a través de la inflación y las devaluaciones, con lo que se terminaba devolviendo menos dinero en términos reales, como una suerte de reestructuración de facto.

¿Las cesaciones de pagos son eventos extraordinarios o comunes?
Los economistas Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, de la Universidad de Harvard, contabilizaron los defaults de deudas soberanas (las declaradas por Estados) desde 1800 hasta la década de 2000 y su estudio llegó a 250 cesaciones de pagos en 200 años, es decir, un promedio de más de una por año.

Antes del siglo XIX los defaults se producían mayoritariamente por eventos extraordinarios como guerras y revoluciones, pero a partir de entonces han estado más vinculados al manejo financiero.

La conclusión de los investigadores de Harvard es que los defaults son inherentes a la economía global y no son tan raros y anormales como algunos países centrales, economistas ortodoxos y medios de comunicación quieren hacer parecer.

Según las Naciones Unidas sobre esta materia, los países en desarrollo han sido los más vulnerables a las crisis de deuda a partir de la década de 1950, ya que desde entonces ha habido más de 600 casos de reestructuraciones en unos 95 países, un fenómeno que el organismo considera "generalizado".

En sentido inverso, hay muy pocos países que dejaron de pagar sus deudas o las han reestructurado. Entre ellos figuran Suiza, Bélgica, Noruega, Finlandia, Corea del Sur, Singapur y Nueva Zelanda.

Curiosamente, países como EE.UU., Reino Unido y Alemania, si bien no tienen un historial limpio, son considerados "creíbles" por los mercados internacionales. En tal sentido, las principales razones son dos: porque han tenido largos períodos libres de defaults y porque son los grandes acreedores del mundo.

martes, 12 de mayo de 2020

¿Cuáles son los productos más vendidos en la cuarentena por e-commerce?



Con el inicio de la cuarentena el consumo de productos básicos “in situ” se disparó en forma considerable, pero con el transcurso de los días y ante la comprobación de que las góndolas de supermercados y comercios de cercanía se mantenían relativamente bien abastecidas, la etapa de la acumulación pasó y se ingresó a una etapa de reposición, muy similar a la de “épocas normales".

En aquel momento los grandes ganadores fueron los hipermercados y mayoristas, pero con el transcurso de los días fueron ganando espacio los negocios de proximidad.

 En líneas generales, en marzo el consumo creció 24,8% según el índice express de Nielsen, con los productos de limpieza creciendo 63% mientras que los de almacén subieron casi 30% y los frescos un 20%.

En el caso de las farmacias, los productos vinculados a la pandemia fueron los más demandados. Según un informe de Iqvia, en marzo los vinculados a la higiene de manos crecieron 521% en ventas mientras que la vitamina C -contra los resfríos- avanzó un 200% y los termómetros crecieron 181 por ciento

Si se toma solo la última semana de marzo, las compras en almacenes y mercados de barrio o supermercados exprés tuvieron un crecimiento del 70%. Lo llamativo es lo sucedido con los productos ligados al Covid-19, pues las ventas se multiplicaron por 8. En tanto, en los supermercados esa suba fue del 134% y del 156% en el caso de los mayoristas.

 El boom del e-commerce 
En este contexto, las ventas de e-commerce baten récords. A manera de ejemplo, en la última semana de marzo acumulaban un alza del orden del 700% frente a igual período del año anterior, según la consultora Nielsen.

 De hecho, en la cuarentena millones de personas ingresaron por primera vez a esta forma de comprar vía web. Según la consultora Kantar Argentina, tres de cada diez compradores online adquirieron sus productos por primera vez con esta modalidad desde mediados de marzo

Las ventas online en supermercados fueron lideradas entre otros por los helados, que subieron 2.148%, mientras que la levadura avanzó 2.000 por ciento.

Por su parte, las ventas de almacén crecieron 572% y las de frescos 449% y las de productos de limpieza avanzaron casi un 380%. Como dato curioso, las compras de chocolate, que para muchos su consumo es fundamental para sobrellevar el aislamiento, subieron 1.800%, mientras que las tinturas, con las peluquerías cerradas, crecieron 1.300% en ventas.

Pero no solo de coronavirus se nutrió el e-commerce, ya que el dengue hizo que los insecticidas crecieron casi 2.000%. 

 Más acá en el tiempo, la Cámara Argentina de Comercio Electrónica (CACE) informó que entre el 20 de marzo y el 8 de abril las compras en supermercados crecieron más del 300%, mientras que en farmacias el aumento fue del 60% y en artículos de computación, más del 50 por ciento.

 Un informe realizado por MercadoLibre sobre el comportamiento de los usuarios en el primer mes de la cuarentena detalla que durante los primeros 15 días el producto más buscado fue alcohol en gel. Sin embargo, las últimas semanas fue desplazado por barbijos, posiblemente por la obligatoriedad de su uso en gran parte del país. A su vez, en este último período aumentaron un 66% los nuevos compradores.

Pero con el paso del tiempo algo comenzó a cambiar, pues en las últimas dos últimas semanas se detectó un incremento del 180% en la venta de productos de Fitness & Entrenamiento y Juegos de Mesa, en relación a la primera quincena de cuarentena.

 Acompañando la tendencia de entrenar en casa, entre los productos más vendidos aparecen: colchoneta yoga, banda elástica con manijas y pesas tobilleras de 2 kg. 

Pero así como se dispararon las ventas de artículos destinados al esparcimiento, también explotaron las ventas de las mopas, que según la RAE son un “utensilio de limpieza consistente en una pieza plana de tela o tiras de tela sujetas a un palo que se utiliza para barrer y abrillantar suelos”.

GFK, consultora de mercado de origen alemán advirtió que el sector de electrodomésticos pasó de tener picos de ventas de 14.000 unidades vendidas por semana a solo 2.000 al inicio de la cuarentena, lo cual implica una caída de la facturación del orden del 80 por ciento.

 No obstante, por el ajuste de stocks que venía haciendo el sector y por el cierre de las fábricas se nota escasez de "productos esenciales", como lavarropas, heladeras, calefones y freezers, en las cadenas.

 Ante el actual escenario y sin tener un panorama cierto en cuanto al futuro, lo que sí es claro que ante el avance imparable de las compras vía web las empresas más exitosas serán aquellas que mejor manejen su logística y en particular la distribución, pues su cliente no solo valorará la calidad del producto ya que incorporará a su nivel de satisfacción el tiempo que medie entre la compra y la entrega en su domicilio. Algo que se verá con la nueva normalidad.