En medio de una crisis financiera global sin precedentes, cualquier noticia positiva es una especie de salvavidas en medio del naufragio. Sin ir más lejos, el anuncio de que Citigroup volverá a ser rentable fue el detonante para que las bolsas tuvieran su día de gloria la semana pasada.
Pero son pocos los que compran que la economía global ya está saliendo de la recesión. Es más, para muchos economistas de primer nivel, en los próximos meses, las noticias macroeconómicas en Estados Unidos, y en todo el mundo, serán mucho peores de lo que espera la mayoría.
Ya se sabe que Estados Unidos va a experimentar su peor recesión en décadas. Pero la idea tradicional de que la contracción estadounidense iba a ser breve y superficial –una recesión en forma de "V" , con una recuperación rápida, como las de 1990-1991 y 2001– quedó descartada.
Por el contrario, a la luz de los nuevos indicadores, dicha contracción será, según los analistas, en forma de "U": larga, profunda y de unos 24 meses de duración.
Podría acabar, incluso, siendo más prolongada y transformarse en un estancamiento de varios años en forma de "L", como el que sufrió Japón en los 90.
Sucede que recientes informes sobre las ganancias de las empresas terminaron de convencer a aquellos analistas que aún mantenían cierto optimismo y que proyectaban una caída suave.


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